Molinaseca,
el pueblo donde durmió doña Urraca
Situado en mitad del Bierzo, Molinaseca es uno de esos pueblos que han conseguido capturar su esencia histórica en cada piedra, en cada balcón, en cada flor. Desde hace siglos, es una de las paradas obligatorias para los peregrinos del Camino de Santiago. De hecho, aunque se tiene constancia de que hubo varios asentamientos en la zona en época romana, el surgimiento de Molinaseca como tal se debe al desarrollo de la Ruta Jacobea, que ha marcado hasta su estructura: totalmente lineal por el que discurre el curso del río Meruelo.
En perfecto estado de conservación, esta villa fue declarada en 1975 Conjunto Histórico Artístico y se convirtió, poco a poco, en un foco para el turismo en sí, además de los peregrinos que siguen pisando piedra a piedra de su Calle Real.
Durante la época romana, con las minas de oro de Las Médulas en activo y otras explotaciones cerca, la zona de Molinaseca se llenó de asentamientos. Muchos de los caminos, calzadas y puentes se crearon a propósito como senderos del oro, es decir, los itinerarios que seguía este metal precioso hasta Astorga.
En esos viajes, Molinaseca, y concretamente su Puente Romano, tuvieron mucha importancia puesto que conectaban directamente con una de las calzadas romanas.
La Calle Real de Molinaseca
La Calle Real es la arteria principal del pueblo que coincide exactamente con el trazado del Camino de Santiago en Molinaseca. Se puede recorrer esta histórica vía desde el Puente Romano hasta el Crucero del Santo Cristo.
El paseo que marcan sus piedras está jalonado por una serie de casas nobles o solariegas, con tejados de pizarra y portadas de sillerías. Todas conservan en su puerta el escudo familiar de quienes reclaman con orgullo el origen medieval de la villa.
La Calle Real cuenta, además, con galerías voladas de madera de castaño que permiten el paso ajenos a las inclemencias invernales. Entre las viviendas a destacar está la Casona de Don Pelegrín, el Palacio de los Balboa o el de Cangas de Pambley.
La Iglesia de San Nicolás de Bari
La espiritualidad del Camino de Santiago se deja notar no solo en los palacios sino también en las iglesias que jalonan Molinaseca. La más señorial, en una colina desde donde se controla toda la villa, es la Iglesia de San Nicolás de Bari.
El templo es un magnífico ejemplo de arte religioso del siglo XVII que culmina en una portada barroca del maestro cantero Juan de Collado. El santo que le da nombre, San Nicolás de Bari, aparece en una hornacina en la torre, acompañado del símbolo de uno de sus milagros.
En el interior, destaca la cúpula ciega y los retablos barrocos perfectamente integrados en la arquitectura del templo.
Si se tiene oportunidad, mejor estar cerca de la iglesia a las doce de la mañana para escuchar las campanadas interpretando el Ave María de Lourdes.
El Santuario de Nuestra Señora de las Angustias
Las crónicas hablan ya en el siglo XI de una pequeña capilla donde ahora se levanta el Santuario de Nuestra Señora de las Angustias y de la profunda devoción a la virgen que mostraban los peregrinos a su paso.
El edificio actual es una reconstrucción del que se levantó en los siglos XVII y XVIII por obra y gracia monetaria de un cura de la villa, Antonio de Castro y Yebra, y su sobrino, Juan Antonio de la Vega y Castro. Ambos están enterrados en el templo.
Destaca del interior la gran cúpula con una linterna en la que se puede leer ‘Quam Speciosa Et Pulchra’ (¡Qué preciosa y bella!) mientras que en el arco, sobre las pechinas, otra inscripción habla directamente del Israel celestial: “Vadim Ad Montem Israel’ (Iré al monte Israel).
El Puente de los Peregrinos
El Puente Romano o el Puente de los Peregrinos, como se le conoce por ser la entrada del Camino de Santiago en Molinaseca, es una infraestructura de sillería con siete bóvedas de las que las tres primeras están semienterradas.
Se cree que ya estaba en funcionamiento en la época romana para sacar del asentamiento el oro extraído. En documentos medievales de los siglos XII y XIII existe constancia de su uso.
Unas fotografías preciosas!!!
ResponderEliminarMuchisimas gracias
EliminarMagnífico reportaje... Postres Bustillo y disfrutarlo con calma
ResponderEliminarMuchisimas gracias
EliminarQue completo reportaje y magníficas fotos, Paco.
ResponderEliminarMuchísimas gracias.
ResponderEliminarEnhorabuena Paco.
ResponderEliminarMagnífico reportaje, mucho trabajo y mucho esmero se ve ahí.
Entran ganas de conocer ese precioso pueblo.
Saludos.
Muchísimas gracias amigo
EliminarEnhorabuena Paco, magnífico reportaje. Entran ganas de visitar y disfrutar del lugar.
ResponderEliminarSaludos
Muchísimas ganas.
EliminarLa verdad que son pueblos muy pequeños, los que hay por la provincia de León, que tienen muchisimo encanto y que son poco conocido.
Gracias por tu comentario